Por: Fernando Quintero/ f_e_r_n_a_n_d_o_23@hotmail.com
Con las tragedias de Haití y Chile todavía frescas en la memoria colectiva, el domingo pasado sucedió lo inesperado, aún en una conocida zona sísmica como lo es la región de las Californias. Un temblor de 6.9 grados en escala de Richter y tres décimas más en el epicentro, Guadalupe Victoria, azotó Baja California y su entidad hermana en el vecino país. Eran las 3:40 de la tarde de un soleado Domingo de Pascua, el día más importante para la religión católica. La afición futbolera celebraba también una de sus fechas principales: el Clásico estaba a unos cuantos minutos de iniciar.
La población entró en un estado de pánico, tal vez injustificado, por lo menos en la ciudad de Tijuana. En la capital del estado, lamentablemente, sí hubo decesos y severos daños a construcciones y vialidades. Si bien es cierto que el siniestro fue intenso, la calidad de las construcciones, así como las condiciones geográficas de Tijuana, impidieron que, a excepción de unas cuantas cuarteaduras y, como decimos coloquialmente, “el susto”, hubiera consecuencias qué lamentar.
Además del aburrido partido entre Chivas y América, en el que el equipo jalisciense se alzó victorioso, el tópico de discusión fue el sismo y sus réplicas. El lugar dónde te encontrabas o las acciones que llevabas a cabo al momento de éste se convirtieron en tema de interés público. Redes sociales como Twitter y Facebook se inundaron de comentarios, las familias relataban sus experiencias mientras disfrutaban su cena dominical. Los desafortunados que regresamos a la escuela al día siguiente, tras un corto período vacacional, compartíamos nuestras vivencias personales.
Todos tenemos una historia diferente que contar, todos vivimos este desastre natural de una forma distinta. Es por eso que acudimos a entrevistar al joven Francisco Rendón Díaz, el cual, como todos los bajacalifornianos, relata el terremoto desde su propia perspectiva y contexto.
Quiero creer que sí se dio cuenta que hubo un temblor en la región en días pasados...
Sí, la verdad sí me di cuenta. Pensé que mi vida corría peligro.
La pregunta clásica, ¿dónde te encontrabas cuando azotó el temblor?
Cuando el terror arribó a las calles de Tijuana, estaba en la casa de mi novia, estaba comiendo.
¿Puedes describir más a fondo el momento en que azotó el temblor?
Yo estaba platicando con mi novia y no me había dado cuenta que temblaba hasta que me dijeron.
¿Tomaste alguna medida de precaución cuando ocurrió el temblor?
Solo salí corriendo (risas). Pues sí, todos nos levantamos y salimos a la calle.
A partir del domingo, ¿se ha seguido informando en los distintos medios sobre el temblor, réplicas y daños?
Sí, en los noticieros, el internet y los periódicos y, pues, he visto todas las notas que han sacado y la información y todo eso, cuántas réplicas van, donde fueron, etc. También cuando el gobernador Osuna habló sobre el tema.
¿Considera que los simulacros que se han hecho en su lugar de trabajo o escuela le han servido para la prevención de accidentes en el caso de un sismo como el que se presentó el domingo?
Definitivamente no. Creo que la gente de Tijuana no está preparada para estos casos y este tipo de cosas que a la naturaleza se le ocurren y, a pesar de haber hecho simulacros, a la gente le entra el pánico y no sabe ni qué hacer. La verdad no creo que la gente, en general, esté preparada.
¿Tiene algún conocido, familiar o amigo en Mexicali que le haya platicado de primera mano la situación que se vive allá en la capital del Estado?
No.
Algún comentario sobre la situación que se vive actualmente en el estado a raíz del sismo, sobre las réplicas, algo más que quieras agregar...
Que la gente no está preparada, que está asustada y alarmada, pero así es la naturaleza. Y que gracias a lo que le hemos hecho al mundo entero, que no pensamos en él, está pasando esto, pronto llegará el final.
El sismo en perspectiva
jueves, junio 03, 2010Publicado por Fernando Rafael Quintero en 9:07 a. m.
Etiquetas: ciudadania, sismo, Tijuana
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