
Mari Carmen Flores: un ícono del periodismo regional
Por: Fernando Quintero/ f_e_r_n_a_n_d_o_23@hotmail.com
En un panorama tan incierto como el de Tijuana, el oficio del periodista es una tarea difícil. No ajena a los obstáculos, María del Carmen Flores Ávila, mejor conocida como Mari Carmen Flores, ha sabido llevar esta importante profesión a la práctica a través de más de 25 años de carrera. Nacida en el Distrito Federal, pero ejerciendo el periodismo, una de sus grandes pasiones, casi siempre desde esta frontera, Mari Carmen ha aplicado su talento y vocación en televisión y prensa escrita, principalmente.
Uno de los personajes más identificables en los medios de comunicación tijuanenses, Flores considera al ámbito en que se desempeña, más que un trabajo, su vida. ¿Su inspiración? Sus hijas, Marién y Mariana; su meta, que ellas puedan decir, con la frente en alto, “¡ah, Maricarmennnnn Flores! Sí, es mi mamá, la reportera”.
Flores realizó sus estudios como “Redactor y Reportero Grafico” en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, formando parte, como requisito de su preparación, en La Prensa, así como el periódico Excélsior. Al foguearse en dichas publicaciones, tuvo contacto real con quienes hacían de los datos y la información su quehacer diario, la noticia. En Excélsior cubrió, al lado de los reporteros de guardia, las fuentes policíacas. “Es allí donde el que aspira a ser reportero desarrolla 'el olfato'. Descubre cómo investigar y que no tiene que perder detalle cuando se trata de narrar lo que se ve”, comenta Mari Carmen acerca de la importancia de realmente poner atención en lo que se investiga.
Mediante sus prácticas, aprendió que tomar notas es lo más valioso para desarrollar después los textos informativos. “Ahora todo lo centran en la grabadora y los chicos de hoy no ponen atención, no escuchan; solo transcriben lo que grabaron”, agregó la periodista tijuanense. Sus propios méritos académicos la transportaron a Tijuana, en donde fungió como Secretaria de Redacción al interior del periódico El Mexicano, del cual formó parte hasta el año de 1987.
Pasando por medios tan diversos como el Semanario de la Industria Maquiladora de Exportación, las revistas Juventudes y Tijuana Today, así como Síntesis Televisión, es que Mari Carmen llega, el dos de julio de 1990, a su actual casa, Televisa Tijuana. Es ahí donde, en 1996, fue nombrada Jefa de Información, cargo que desempenó hasta abril del 2005. Durante el mismo lapso, coordinó el programa Contrapunto y, en abril de 2005, la nombraron Gerente de Investigaciones Especiales.
Un personaje polémico, así como relevante para el periodismo regional, Mari Carmen Flores se ha hecho acreedora a distintos reconocimientos, tales como el Premio Estatal de Periodismo, galardón que ha recibido en dos ocasiones, en la modalidad de entrevista y crónica, además de una mención honorífica a nivel nacional por la crónica del asesinato de Luis Donaldo Colosio. También ha sido condecorada por su labor periodística y apoyo a causas sociales por los Clubes Rotario Oriente y Agua Caliente, la Barra de Abogadas María Sandoval de Zarco, entre otras asociaciones. Sobre la actividad a la cual ha dedicado la mayor parte de su vida, Maricarmen comenta: “el periodismo es esencia, es vida, es compromiso, es oficio de 24 horas, es aprendizaje diario”.
Las cifras no mienten; después de Irak, es nuestro país el más peligroso para el ejercicio periodístico. Una situación agravada, en gran parte, por el dominio que el narcotráfico tiene sobre la nación. De acuerdo con cifras de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), de 1999 a la fecha se iniciaron 594 expedientes de queja por agravios a periodistas y en los últimos diez años han sido asesinados 61 de ellos en el país, con 10 desapariciones.“Los tentáculos del crimen organizado no sólo han corrompido a la policía, a las autoridades, empresarios e incluso a militares; también, en muchos casos, comunicadores cayeron en las redes de los delincuentes, deseosos de utilizar a los medios para sus propios intereses” amplía Flores.
Tijuana no ha sido excepción en cuanto a la existencia de los llamados “narcoperiodistas” se refiere. Sin embargo, Mari Carmen considera a la honestidad como el “escudo” para el periodista que, eventualmente, se verá con la tarea de escribir alguna nota policíaca. Para ella, es indispensable “tener bien claro que un comunicador debe informar, describir, con fuentes confiables y no rumores que pueden tener intereses obscuros, lo ocurrido”. Al preguntársele sobre los valores que un periodista o aspirante a serlo debe poseer, la entrevistada menciona, de nuevo, la honestidad, así como el amor a la patria y un sentido de la justicia.
Sin embargo, la práctica de estos valores esenciales no es el único requisito para el periodista actual. Flores agrega que el saber escuchar, así como una excelente ortografía y redacción, son importantes armas para quien busca dedicarse al oficio de informar. “(Debe ser también un) amante de la lectura, la historia y el acontecer local y mundial, servir a su comunidad; entender que el comunicador debe ser el vínculo entre la sociedad y las autoridades”, puntualiza Mari Carmen.
La problemática del narcotráfico y la inseguridad no es la única a la que se enfrenta el periodista en el país, ni en la región. Como en muchos otros ámbitos de la vida productiva, el periodismo no siempre es bien remunerado y, además, es víctima de la falta de profesionalismo de muchos de los que lo conforman, quienes caen en las “tentaciones” cuando los valores antes mencionados no están lo suficientemente arraigados. “Invasión de vivales en los medios de comunicación, 'rateros' que tienen un pasquín o una cabina y ponen en mal a quienes sí tienen un compromiso y preparación real”, agregó la entrevistada, haciendo alusión a la contaminación actual del periodismo.
Indiscutiblemente, existe una importante relación entre el gobierno y los medios de comunicación: buena o mala, de aliados o de rivales, pero en fin, presente. Necesidades e intereses se mueven entre ambos. “A los gobernantes les gusta que los alaben. Los medios necesitan la publicidad. 'No te pago para que me pegues', dijo en su época José López Portillo. Tan vigente como ayer”, comenta Mari Carmen. Sin embargo afirma que no es así en todos los casos. “Hay empresas que dejan bien claro que una cosa es la publicidad y otra el periodismo real. La relación es válida siempre y cuando quede bien clara. El periodista debe tener relaciones porque ello implica, obvio, parte de su trabajo, pero hay principios, valores y compromisos con la comunidad”, añadió.
El posicionamiento de la prensa como el “4º Poder” es algo que la molesta, principalmente por las acciones de bloqueo que se emprenden en contra de personajes “incómodos” como lo fue Lucerito, en los espectáculos, o Santiago Creel, en su impulso a la ley de medios de comunicación donde se habló del no monopolio. También hay quien se aprovecha del estatus que le otorga la insignia de prensa, respecto a lo que comentó: “hay que ver cómo 'chafas' se cuelgan letreros de 'Prensa' hasta en las 'pompis' para estacionarse en doble fila, para pasarse altos, para 'chayotear' a empresarios, funcionarios y policías; bueno, hasta para colarse a festivales del taco y del pescado o a funciones de espectáculos o deportes”.
La prensa, y el periodista, están en una crisis de identidad, por decirlo de alguna manera. La fama, los intereses económicos, la presión de las empresas para las que laboran, los llevan, en ocasiones, a perder de vista los objetivos que se supone deben perseguir. “El 4º Poder debería estar dirigido al servicio del pueblo; a impulsar acciones profundas que mejoren a la sociedad, que nos permitan vislumbrar un México mejor e impulsar entre sus reporteros y periodistas el compromiso con su lenguaje, con la redacción y la ortografía”, agrega Mari Carmen.
La comunicación es uno de los ámbitos en donde se ha sentido con más intensidad el impacto de la revolución tecnológica y digital. La informática ha abierto muchas puertas al periodismo, a la comunicación, a la difusión de la información, aunque también ha derivado en un retroceso en el uso del lenguaje y en detrimento de las habilidades periodísticas de algunos. “¡Qué bueno que existen las computadoras! El avance no se puede detener. Qué malo que ahora todo se lo dejan al corrector automático de ortografía o al 'copy-paste', porque ese es el nivel con el que se gradúan muchos como comunicadores, y lo que es peor, hay quienes no sólo se graduaron, sino que dan clases como 'catedráticos' en las Universidades y no saben poner un acento, ¿así cómo?”, declara la periodista.
Ya en un plano más personal, y haciendo recuento de su gran acervo de experiencias como periodista en la región, Mari Carmen Flores expresó sus retos, logros y temores a lo largo de su fructífera carrera. “(Es un reto) cada día al concretar una nota informativa o una investigación especial; cada trabajo implica dedicación, análisis, redacción y buena producción”, explica Flores. Como cualquier persona, o tal vez más, dada su proyección y el alcance que lo diga o haga pueda tener, llega a sentir miedos; “(miedo de) perder la humildad y entonces no tener la capacidad de reconocer los errores; de pensar en mí, antes que pensar en el bien común”, confiesa Mari Carmen.
Sin embargo, sus logros la impulsan a seguir en una profesión que, aunque gratificante, es turbulenta e incluso peligrosa, sobretodo en México. Porque una cosa es segura, y en las propias palabras de la entrevistada, “aquí, allá, donde me toque estar, mi camino será siempre el periodismo”. Se siente honrada de poder atender a la comunidad. “Ser la voz de aquel al que no escuchan, ver mejorar una vida gracias a que a través del medio se puede hacer labor social, salvar la vida al comprometerte con campañas como la detección oportuna del cáncer, trabajar por las comunidades desfavorecidas”, son acciones que motivan a Mari Carmen. Añade que “una cosa es que el medio se comprometa y otra la cuestión personal. Por años he estado involucrada con esos sectores y guardo en el corazón el haber logrado una escuela, una sala de urgencias, una válvula para hidrocefalia, desayunos para doña Lupe que le da comida a niños de la calle, tablas de braile”.
Una de las mayores preseas en su vida, según relata, es haber sido testigo de la graduación como Licenciado en Derecho de Luis Daniel, por quien abogó y cuyo caso siguió por alrededor de 15 años. “Él me tocó como reportera, pelear por el menor cuando a los 7 años no lo querían aceptar en una escuela normal y obtener del público dinero para que comprara sus primeras tablas de braile. Verlo recibir su título fue, sin duda, una gran experiencia de vida”, comparte Flores.
El periodismo le ha enseñado, entre otras cosas, a nunca dejar de prepararse, a reforzar su sentimiento patrio, a ser tolerante. Flores conserva un interés especial por la juventud, por aquellos que empiezan a interesarse por tomar el camino que ella ha seguido a través de más de 25 años, y agrega: “(he aprendido a) involucrarme y encabezar actividades sociales donde jóvenes se queden con una semillita de la participación ciudadana, a enseñarle lo poco que sé a quienes vienen en camino. De nada sirve la experiencia si no eres capaz de transmitirla”.
Sin duda, son los jóvenes que llenan las aulas de las Universidades, los que ya realizan prácticas en medios de comunicación, los que tienen esa sed de investigar, los que tienen en sus manos el futuro del periodismo. Ese futuro, declara Mari Carmen, será “el que decida cada uno de quienes abrazaron esa carrera”. Finalmente, su considerable experiencia le permite otorgar un par de importantes consejos a los aspirantes. “El periodista debe saber que todos los días se comienza de cero, entender cuán perecedero es el oficio. Lo que hiciste ayer pudo haber sido lo máximo, pero ya pasó. Lo bueno que seas, se puede acabar en un segundo”, explicó Flores.
Mari Carmen Flores: un ícono del periodismo regional
jueves, junio 03, 2010Publicado por Fernando Rafael Quintero en 9:18 a. m.
Etiquetas: ciudadania, entrevista, Mari Carmen Flores, reportaje, Tijuana
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